Mi profesor preferido

Hace ya muchos años tuve la fortuna de estudiar en un centro de Formación Profesional y contar con los conocimientos de física y química que Juanjo, un hombre delgado y alto, tenía a bien impartirnos en el curso de acceso. Las clases de física las llevaba lo mejor que podía, resolviendo problemas que parecían imposibles de solucionar, para mi sorpresa. Sin embargo Juanjo nos mostró un mundo nuevo cuando comenzó a darnos clases de formulación. Tal fue así que supimos de que se componía el agua, el ácido clorhídrico, incluso llegamos a saber la formula de la nitroglicerina. Señoritas -nos dijo a mi amiga Marga y a mí- ni se les ocurra hacer uso de tales formulas salvo para aprobar sus exámenes -nos dijo mirándonos a las dos por encima de sus pequeñas lentes. Señorita -me decía antes de que acabara uno de mis exámenes mientras me retiraba mis hojas-, sabe bien que va a suspender. Para que seguir escribiendo en ese papel?

A mí me hacía mucha gracia su actitud sarcástica para con nosotros; un arma que hacia que sus clases se convirtieran en mis preferidas y que disfrutara de su asignatura.

He de decir que yo solía sacar sobresalientes en esta materia.

Juanjo no solo sabía enseñar empleando el sentido del humor, también me mostró su lado más empatico cuando, al fallecer mi padre, vino a Guardamar a darme su mas sentido pésame.

Se que hay gente que piensa que la FP no ofrece estudios de calidad a los alumnos, pero puedo asegurarles que yo tuve la suerte de contar con químicos, médicos, Técnicos de laboratorio y enfermeros que nos enseñaron a ser buenos profesionales y poder salir al mundo laboral con la cabeza bien alta.

Desde aquí envío mi agradecimiento a todos ellos y, en especial, a Juanjo, mi profesor preferido.

La luz de Alicantenoir

No voy a escribir sobre las I jornadas de Alicantenoir , o la novela negra en mi ciudad, porque nadie me pague o me lo hayan pedido. Es un acto libre que me apetece contar.

Y es que hace solo unos días tuve la suerte de asistir a este evento en el que aprendí mas sobre el bello arte de la escritura. Además pude reencontrarme con mi estimada Paz Castello que nos habló de su última novela: “Ninguna de nosotras tendrá compasión”, conocer a Gustavo Forero, excelente escritor que habló sobre su trayectoria y sus obras en las que nos mostró como la realidad, a veces, supera a la ficción. Y su última novela: “El innombrable” lo demuestra.

Por otro lado, la periodista y escritora, Marta Robles recibió el I Premio de Novela Negra que estas jornadas otorgaban por su libro: “La chica a la que no supiste amar”. Una obra que trata el, también espeluznante, asunto de la prostitución basado en echos reales que estremecieron a mas de un asistente a este acto.

Y es que es sorprendente leer sobre temas que la imaginación del escritor crea. Elaborar tramas en el caso de la novela negra puede ser espeluznante, pero que estas estén basadas en casos que realmente ocurren cerca o lejos de nosotros, como estos libros tratan, da que pensar.

Marta Robles and me.

Por eso, si usted esta aburrid@, cree que ya lo ha leído todo y que nada nuevo le va a sorprender, compre uno de estos libros y le seguro que, por lo menos, la piel se le erizará y espero que le haga cuestionarse mas de un asunto que, como yo, desconocía y ni se había planteado que existiera hoy en día.

Ánimo, y gaste esos euros que estos libros bien lo merecen.

Espero que estéis bien.

Besos y abrazos.

Las jóvenes adultas

Hace unos años mientras caminaba con una buena amiga de unos 70 años me decía: <<Hay algo que es mas duro que hacerse mayor y es ser, a la vez, una mujer que está sola>>. Yo sabia lo que era la soledad y ser mujer, aunque no me consideraba demasiado mayor aún pues por entonces debía tener unos 45 años. Por esto sabía de lo que me hablaba a medias.

He de decir que tengo la enorme suerte de tener amigas con un buen puñado de años, unas con problemas motores (por lo que se desplazan por la ciudad con una silla de ruedas con motor con la cabeza bien alta) otra que acude a un centro de día para sentirse mas acompañada y una tercera que a sus 80 años ha vuelto a encontrar el amor y esta alegre y feliz cual adolescente. Todas ellas son un ejemplo de fortaleza y dignidad que los años no han mermado. Con ellas hablo de política, de hombres, de hijos y de cualquier tema que se nos ocurra y aprendo enormemente cada vez que quedamos a tomar algo. A mis amigas no les quita el sueño ni un buen capuchino a eso de las diez de la noche. Y no es que no tengan problemas, es que la vida y los años les han enseñado a saber afrontarlos de cara, sin miedo, como mujeres valientes que son. Ni los achaques les han echo perder la sonrisa, ni las ganas de vivir. Es por esto que desde aquí les envío mis mas profundos abrazos y toda mi admiración.

Os quiero, Edith, Helena, Leonarda, Teresita.

Hasta la próxima.

Besos y abrazos.

Recordar

Hoy he tenido una larga conversación con una querida amiga. Charlábamos sobre las diferentes crisis que padecemos actualmente en el mundo. Tras debatir sobre los conflictos en varios países, mi amiga me decía que tenía miedo de que hubiese una guerra a nivel mundial. <<Recuerda -me decía-, como comenzaron las dos primeras>>.

<<Ese es el quid de la cuestión -le dije-. Debemos recordar nuestra historia para no volver a repetir errores, para no dejarnos llevar por el odio manipulado, ni llenar las arcas de la industria armamentística ( que bien podría reciclarse en energías renovables, por ejemplo). Recordar el dolor de quien se fue y de los que sufrieron la pérdida de los seres queridos. Recordar también el gran esfuerzo que supuso reconstruir países enteros, vivir sin apenas comida, sin ropa limpia, rodeados de ratas…

Recordar para que nada de esto vuelva a suceder, para vivir respetándonos unos a otros, para tener una vida digna, para que el alimento este cada día en nuestras mesas. Recordar para que nadie crea que esta por encima de nadie, para que nos podamos expresar libremente sin tener que pagar con la cárcel o con nuestras vidas.

Poder recordar para dejar un futuro mejor a los nuestros, con la frente alta sabiendo que hemos hecho las cosas lo mejor que hemos podido>>.

Que nadie olvide nuestro pasado o estaremos perdidos.

Ayuda

Esta mañana me levanté temprano para acudir a la consulta de mi dentista. Andaba yo caminando alegre por la calle mientras recibía los rayos del sol que tanto me gustan. Tome el tranvía y en pocos minutos estaba en la parada mas próxima a la dirección donde me esperaban para una revisión rutinaria. He de decir que apenas hay unos cien metros entre un punto y otro, y en ese intervalo me encontré a una pareja de jóvenes de Médicos sin fronteras pidiendo ayuda para poder atender a los mas necesitados. No me pare a hablar con ellos porque llevaba prisa y ya colaboro con otras ONGs. A pocos pasos de allí un tullido pedía dinero con la mano que tenia sana y le di una moneda pues pensé que lo tendría realmente complicado para salir de su pobreza. A seis metros había un señor sentado en un colchón que debía de ser en el que había pasado la noche, quizá allí mismo o en algún cajero. También pedía ayuda. Y unos pocos metros mas adelante, un joven fumaba un cigarrillo en el suelo mientras sostenía con la otra mano un cartón que decía: Olla, alludame… Al leer sus faltas de ortografía pensé que debía ser extranjero, aunque quizás no fuese así y tan solo se trate de alguien que ha ido poco a la escuela o quien sabe…

La alegría se me borró de mi cara porque sentí tristeza al ver la necesidad de ayuda de estas personas. Se que las ONGs no dan abasto, que el Gobierno ayuda con mas de lo que tiene, pero al parecer no se llega a todos. También vi, hace unos días, un cola de gente con carritos y bolsos para pedir alimentos en la puerta de una iglesia.

Hay gente que dice que siempre han habido pobres, pero pienso que esto no es admisible en este tiempo en el que hay alimentos de sobra para todos. Para calmar mi conciencia me digo que yo colaboro con Cruz Roja y otras organizaciones de ayuda a los mas desfavorecidos, pero algo en mi me dice que esto tampoco es suficiente. Y se que hay mucha gente que colabora para minimizar este mal, aunque no basta.

Desde este modesto blog pido ayuda, del modo que podáis, para que la pobreza se erradique. Nadie merece estar de rodillas o sentado en un colchón mugriento pidiendo una limosna para poder alimentarse.

Espero que estéis bien.

Besos y abrazos.

Fuertes, libres y nómadas

<<Que mal esta todo. Esto es un desastre>>, me decía una amiga hace unos días. Lo cierto es que cuando una ve las noticias o se asoma a algunos grupos de wasap se reciben mensajes realmente negativos: los casos de covid subiendo, la tormenta Filomena dejando ciudades y pueblos inmovilizados por las recientes nevadas y otras noticias internacionales que prefiero eludir. Las incesantes repeticiones de estos temas en las noticias, que por un lado nos informan, nos cargan la cabeza de relatos pesimistas de la actualidad que acontece. Y no voy a ser yo quien diga que estos son buenos tiempos, pero si que quiero aportar un haz de luz entre tanta tiniebla. Para atreverme a tal hazaña tengo entre mis manos, estos días, un excelente libro escrito por Elsa Punset titulado “Fuertes, libres y nómadas “. En el he podido constatar la importancia del optimismo en los tiempos que vivimos. Porque si echamos la vista atrás, hace tan solo unos meses, la idea de tener una vacuna para la pandemia que nos afecta era algo que percibíamos como algo lejano. Afortunadamente ya se han vacunado en nuestro país a unos cuantos miles de personas y se prevé que para el verano el 70% de la población española esté vacunada.

Es cierto que todo este proceso es lento pero no me negarán que arroja esa luz tan necesaria para confiar en que todo esto también pasará.

En este libro que les recomiendo habla del optimismo como medio de prevención de enfermedades como el Alzheimer y otras demencias, y añade citas como la del Presidente Barak Obama: “Que el mundo pueda mejorar depende de ti”, en donde vemos como el optimismo sin una actitud sensata no tiene beneficio alguno. Esta frase es muy adecuada para aquellos negacionistas e influencers que pregonan que todo esto es un montaje. Que se lo digan a todos los médicos, enfermeros, técnicos y demás personal que trabajan en los hospitales. Que hablen con las familias que han perdido a sus parientes por este mal bicho…

Es fácil caer en el pesimismo en estos tiempos pero si logramos ver con una visión optimista y pasajera esta etapa tal vez salgamos antes de este trance que deseo que pase lo antes posible.

Espero que os encontréis bien.

Besos y abrazos.😘😘📚📚☕️☕️🍀🍀💐💐

Mi tía Teresita

Mi tía Teresita era hermana de mi padre el cual falleció hace muchos años. Ella cuidaba de sus hijos y de mi abuela Ursula. Todos los domingos, cuando yo era pequeña, mi padre nos llevaba a casa de mi tía para ver a la familia. Allí jugábamos con mis primos y charlábamos con la abuela con la que reíamos cuando nos contaba cosas como que el Papa había pasado por la ventana que tenía enfrente ( la televisión para ella era un escaparate donde veía pasar a gente importante). También nos hacía gracia escucharla suplicar a mi tía que le sirviera un poco de vino “ aunque sea con agua”, decía. Teresita quedó viuda joven quedándose a cargo de mis tres primos, la abuela y la gestión de un hotel. No se como lo hizo pero logró sacarlos a todos adelante hasta que la abuela falleció y sus hijos la sucedieron en el trabajo. Entonces ella se refugió en la religión católica y era habitual que te enseñara recortes de prensa o revistas en donde se hablaba de Jesus o Santa Teresa.

Tras separarme me fui a vivir, con mi hija pequeña, a un piso que tenia mi madre frente a la Iglesia y mi tía solía venir a visitarnos algún que otro domingo por la tarde tras salir de misa. Creo que ella sabia lo sola que me sentía, tal vez porque ella también se debió sentir así tras perder a su marido. Lo cierto es que mi tía nos alegraba la tarde del domingo pues siempre traía algún juguete para mi hija y compañía y charla para mí. Ella me decía que recordara las palabras de Santa Teresa:”Que nada te turbe…”

Hace un par de años su hija mayor falleció inesperadamente para gran parte de la familia, y mi tía, fuerte como ha sido siempre, ha sabido tirar para adelante con la ayuda de sus hijos y las visitas de familiares que la apreciamos enormemente. Yo cuando me acerco al pueblo me la llevo a tomar café ,la escucho y la acompaño, como ella hizo conmigo cuando yo la necesité.

En esta foto la tenéis sonriendo, como es habitual en ella, como si nada la turbara.

Desde Alacant te envío un abrazo grande, querida tía.

Lanzarse

Hace un par de días, tras ordenar las cosas en casa, bajé a la calle para hacer la compra. Me sorprendió ver una cinta de la policía que rodeaba unos pilares de mi urbanización en donde observé un charco de sangre. En la puerta había una furgoneta negra en donde se supone que introdujeron el cuerpo. Si, al parecer una persona se había lanzado al vacío con un resultado fatídico. Me decía una vecina que la víctima padecía de depresión.

Me sentí impresionada por este asunto, lamentando que esta persona no encontrara en su vida un motivo para vivir, alguien a quien cuidar y querer. O, tal vez, esa medicación que la ayudara a ver la luz al final del túnel.

Ojalá las personas que se encuentran sumidas en esa enfermedad sepan pedir ayuda y encuentren su Ikigai para recuperar la alegría de vivir, esa misión que te has propuesto alcanzar y que te hace feliz, en fin, un buen motivo para levantarte cada día de la cama.

Si alguno de vosotros estáis de bajón os recomiendo el libro “Ikigai“ de Francesc Miralles y Hector Garcia. Seguro que con el entenderéis el significado de esta palabra japonesa que conlleva toda una filosofía de vida.

Mis mejores deseos para tod@s. ❤️📚🌹🍀🍾

Si sabes nadar, lánzate al agua!

Valorando

Hoy salí a caminar con mis zapatillas y ropa de deporte. Esta vez decidí andar bajo los árboles de un paseo que hay cerca de casa. Estos tienen un tronco grueso y son de hoja semicaduca que ya dan una buena sombra. Me sentía alegre por poder conectar con la naturaleza y al encontrarme a gente haciendo lo mismo que yo. Aunque no podía ver sus bocas percibía su buen estado de ánimo por su manera de andar, al ver sus gestos y miradas que denotaban optimismo. Tal vez les suene raro que emplee la palabra “optimista” en estos tiempos, pero así lo he percibido yo. Creo que tras el confinamiento hemos aprendido a valorar ciertas cosas que antes no apreciábamos como el poder respirar al aire libre, el sentirse conectados con la gente o disfrutar de la sombra que da un buen árbol.

Cuando ya estaba regresando a mi casa me encontré con otro regalo más: una preciosa jacaranda en flor, con esos pétalos de color lila que tanto me gustan.

Si bien he podido disfrutar de buenos libros, música, la compañía de parte de mi familia y mis gatos, durante este confinamiento, salir, de nuevo, al exterior por el placer de dar un simple paseo me hace valorar cada vez mas las pequeñas cosas que nos hacen felices. Ya solo me falta poder abrazar al resto de la gente que quiero y realizar un sueño más, que aun no puedo desvelar, para estar mas alegre, si cabe.

Valoremos lo que tenemos, sea pequeño o grande, este cerca o lejos. Somos unos privilegiados por poder vivir y, aunque corran tiempos duros, confío en que podemos salir de este trance.

Besos y abrazos a quienes me leéis.❤️📚🌹🍀☕️

El sol naciente

Cada mañana que puedes

Te vas a ver salir el sol

Creo que buscas

Sus rayos

Para que te den su calor.

Ya probaste el Reiki

El yoga y el Tai-chi

Pero dices que no hay nada

Como ver el sol salir.

Así reza uno de mis poemas dedicados a mi amigo Javier Romero.

El bajaba casi todas las mañanas a fotografiar amaneceres como el que podéis ver aquí. Con su cámara en mano de dirigía a la playa de Guardamar a captar el momento justo en el que salía el sol, el agua que se desplazaba al tirar una piedra en la orilla del mar, o gravaba pequeños videos donde se apreciaba el movimiento de las olas con muñequitos de su colección, supongo. Ahora, confinado en su casa, como casi todos, muestra en Instagram o Facebook imágenes del cielo con sus nubes, de la luna, antenas y algún que otro pájaro. Yo me alegro al ver su cambio de enfoque, y tal vez sea lo bueno de este aislamiento: Nos da la oportunidad de cuestionarnos lo que hacíamos, para mejorarlo, espero, y apreciar también la libertad que teníamos, el placer de sentir los rayos del sol en la piel, abrazar a los familiares y amigos, salir a caminar por la naturaleza y por supuesto ver salir el sol.

Ojalá pronto podamos retomar las actividades que nos hacían felices y también que nos lancemos con otras nuevas con las que antes no nos atrevíamos.

Envío desde mi sofá un abrazo a Javier y a tod@s mis amig@s, los de aquí y los de allá y a mi familia. Ya queda menos!